What if... el mundo al revés?

jueves, agosto 17, 2006

The Filthy Life (2)

Dos noches después de superar mi experiencia cercana a la muerte (a la muerte de verdad, me refiero), a Drusilla se le ocurrió que la única cosa en el mundo que podría animarme sería atacar a una familia en plena noche. Pensó que la emoción de la caza volvería a recordarme quién era. Por supuesto, tenía razón.

Así que allí estábamos los dos, corriendo a oscuras por el jardín de una villa romana, irrumpiendo en la caseta del guarda y cortándole la yugular antes de que pudiera hacer ningún movimiento. Confieso que me costó un poco dar el primer paso (maldita sea, había pasado por un jodido infierno la última vez), pero Dru insistió. No lo decía como señal de cortesía ni como un favor hacia mí: lo decía en serio. Allí, de pie, tapando la boca del guardia agonizante con su mano derecha y retorciéndole el brazo con la izquierda, Drusilla me estaba obligando a beber primero.

Y menos mal que lo hice. Todos mis miedos se esfumaron en el momento en que mordí el cuello de aquel tío, en el preciso momento en que mis labios volvieron a entrar en contacto con la sangre. Es toda esa mierda de las cascadas de placer, el éxtasis y los cielos teñidos de rojo. Es todo eso, pero mejor.

Le habría dejado seco, pero Drusilla insistió en que habíamos venido a por una familia y, por tanto, no debíamos malgastar tiempo con el guarda. Antes de que saliera por la caseta, la agarré por el brazo y la estreché contra mí: maldita sea, me sentía tan bien... Nos besamos allí, a la luz de la luna, con el guarda aún vivo retorciéndose de dolor y su sangre cayendo por nuestros labios.

Ah, era bueno estar de vuelta...

La villa era casi un palacio: dos pisos, un jardín enorme, buena iluminación... La seguridad no era impresionante, pero, por lo demás, esto era todo un desafío. Dru y yo nos paramos frente a la entrada y pensamos el plan de ataque:

- Tu qué opinas, amor: ¿servicio o niño?

- Déjame hablar con el niño, Spike. Déjame convencerle de que nos abra la ventana, y luego le cantaré una nana mientras tú mutilas a sus padres.

No parecía mal plan, pero fallaba algo fundamental:

- Dru, ¿estás segura de que esta gente tiene hijos?

Lo suponía.

El servicio estaba terminando de cenar en la cocina: por lo que pude ver a través de la ventana, se trataba de dos sirvientas, un cocinero y un mayordomo. Todos parecían relativamente jóvenes y con buena salud. La cocina también parecía un lugar idóneo para empezar: mal iluminada por una lámpara situada en el centro de la mesa donde el servicio estaba cenando, el sitio estaba lo suficientemente alejado del dormitorio principal como para que los señores no pudieran oír los gritos y, de este modo, no se arruinase el factor sorpresa.

La idea para entrar era un clásico que habíamos ido perfeccionando durante todos estos años: Drusilla se acerca a la ventana cubierta por la sangre del guarda, dice que ella y su marido acaban de tener un accidente horrible, suplica que la dejen entrar y empieza el espectáculo. Me gustaba más entrar por la cocina porque el servicio siempre es más confiado que los amos de la casa: suelen ser buena gente, y eso es lo que nos facilita el trabajo a Dru y a mí.

- Oh, Dio, Maria. Guarda quella signorina!

El mayordomo se levantó y corrió a abrir la puerta. Escondido tras un seto, pienso que esto va a ser más fácil de lo que pensábamos. De hecho, Dru no tuvo oportunidad de practicar el poco italiano que ha aprendido desde que llegamos aquí, porque el mayordomo la invitó a pasar en seguida. En ese momento, entro yo en el papel de marido herido que acaba de salir de su coche accidentado y pide por favor que le dejen pasar con su mujer. Sé que estaréis pensando que sería más fácil que entrásemos los dos a la vez, pero la experiencia nos confirma que la gente no está muy dispuesta a invitar a pasar a dos personas a la vez. Además, esta es nuestra jodida táctica: si no os gusta, proponed otra.

El resto ya lo conocéis: sangre, muerte y confusión. No recuerdo muy bien el orden en que nos empezamos a alimentar de esta gente, pero sé que yo estaba terminando de torturar a una de las criadas cuando entró ella. Ahora que lo pienso, aquel fue el momento preciso en que empezaron nuestros problemas.

Lo que más me sorprendió de la condesa Cristina Como es que no gritó cuando abrió la puerta de su cocina y se encontró a dos criaturas de la noche asesinando a todo su personal de servicio. En lugar de eso, se quedó parada, en blanco, absolutamente petrificada. No puedo decir a ciencia cierta si lo que se leía en sus ojos era miedo. El hecho es que allí estaba ella, en camisón, contemplando la pesadilla en la que se había transformado su cocina, incapaz de moverse ni de pedir auxilio.

En otras palabras: una presa fácil.

Dejé a la criada en el suelo, me incorporé y me lancé sobre ella lanzando mi mejor rugido. Aún no sé que pudo salir mal: tenía el rugido, tenía mi cara de demonio y tenía la jodida sangre de su doncella cayéndome por los labios. Estaba a un paso de destrozarle la garganta, y entonces fue cuando la condesa empezó a hablar:

- Esto... esto es... es... Fascinante.

Confieso que el que se frenó en seco entonces fui yo. La condesa ni siquiera me había dirigido la mirada: aún seguía con los ojos puestos en el charco de sangre del centro de la habitación. Sabía que no debía quedarme ahí parado, pero la señora había dicho que era fascinante. Fascinante.

- ¿De qué demonios está hablando? – fue lo único que se me ocurrió decirle.

La condesa me hizo un gesto con la mano, un sin mirarme. Comenzó a andar hacia Drusilla, aún con la mirada perdida en los pequeños detalles de la cocina, y entonces empezó a esbozar algo muy parecido a una sonrisa.

- La disposición de los elementos, la furia, los colores vivos, el horror descarnado... Es sencillamente fascinante. Esto es... bello, sí es horriblemente bello -. La condesa entonces se giró y, por primera vez desde que había aparecido, se dirigió a Drusilla y a mí: - Chicos, ¿conocéis a Francis Bacon?

Dru se acercó a mí me cogió del hombro: no puedo decirlo a ciencia cierta, pero creo que estaba asustada. De hecho, nunca habíamos visto nada parecido. Yo quería reaccionar, pero mis piernas no me respondían y mi cabeza seguía repitiendo el mismo pensamiento: ¿¡Por qué cojones no intenta huir!?

Ella siguió hablando, sin dejar de mirar las manchas de sangre que decoraban las paredes:

- Sí, le habéis dado una nueva dimensión a Bacon: su dolor ha salido del lienzo. Es como una visión de El Bosco, es como... Oh, Dios, nunca había visto nada parecido. Es atrevido, original, radical. Sí... Ya veréis cuando se lo diga a Marcello: esto es lo que estaba buscando. Es el próximo paso.

La condesa se volvió a dirigir a nosotros:

- ¿Cuánto queréis?

Las alarmas dejaron de sonar en mi cabeza. Ahora todo había dejado de tener sentido:

- Perdone, señora, creo que no ha entendido la situación que tiene en su cocina...

- Oh, sí, caro, la he entendido perfectamente. Sai, aquí no somos como esos estirados académicos británicos. Aquí entendemos la innovación, la trasgresión. Sé que os habrán rechazado millones de galerías, pero esta... demostración inesperada que habéis hecho en mi casa os va a llevar a lo más alto. ¿Cuánto queréis por esto? ¿Dos millones de liras? ¿Más? Pedid lo que queráis, queridos, es vuestro.

Los únicos sonidos que podía emitir en ese momento eran monosílabos sin sentido. Drusilla no dejaba de mirarme:

- Spike, ¿por qué no la matamos? La habitación se llena de sangre, la oscuridad se cierne a nuestro alrededor. ¿Por qué no la matamos?

Entonces fue cuando di un paso al frente y le hice la única pregunta que podía hacerle en medio de aquella maldita locura sin sentido:

- Señora, yo... Creo que no lo he entendido bien. ¿Pretende pagarnos... por haber matado a su personal de servicio?

Apoyada en el fregadero donde descansaba la cabeza del mayordomo, la condesa se rió a carcajadas.

- Ah, veo que eres humilde, giovanotto. Bien, tú puedes llamarlo como quieras, pero déjame que os diga una cosa a tu compañera y a ti: esto que hacéis es arte. Es el arte del siglo XX. Puede que al principio no os comprendan, pero os aseguro que vais a hacer historia. Este es el próximo paso en la Historia del Arte, y nosotros tres lo estamos dando en este preciso instante. Así que, ¿me vais a decir ya por cuánto os extiendo el cheque para que podamos ir al salón y discutir de una vez las condiciones del contrato?

Y así fue como Drusilla y yo nos convertimos en la última sensación cultural de la noche romana.

8 Comments:

At 1:00 p. m., Blogger Alvy Singer said...

Un momento. ¿No terminará esto aquí? ¿Verdad? Espero que no...

Tengo muchas cosas que decir acerca de The Filthy Life y claro... no puede esto terminarse. La verdad es que a mi sensacional se queda poco: nunca había tenido la certera sensación de volver a leer como un crío literatura popular que resulta que es aparente. Con tu permiso, le dedicaré un comentario en mi rincón.

¡Un saludo!

PD: Vaya gracias por sus elogios. Y sí, la canción de Love is like a heat wave es una de esas explosiones que nunca van a volver a detonarse.

 
At 2:39 p. m., Anonymous Noel said...

¡Muchas gracias! Aún no ha acabado: queda todavía mucho pescado por vender.

Pregúnteme si tiene alguna duda con el origen de los personajes: he de reconocer que algunos (como la condesa) son muy difíciles de identificar.

 
At 3:42 p. m., Blogger Alvy Singer said...

Pues me haría un favor explicandome tal origen pero igualmente creo que ya pincela de forma ideal al personaje.

Recoge usted todos los códigos de las fan fictions, Spike & Dru, pero lo pasa por un tamiz personalísimo. Todo. Solo le digo que para usted Roma es lo que Los Angeles para Chandler. Imagine.

¡Un saludo!

 
At 9:07 p. m., Anonymous Noel said...

Joder, Alvy, muchísimas gracias.

Ahí va una pequeña guía de personajes (los que han salido hasta ahora):

* Condesa Cristina Como: http://www.imdb.com/title/tt0058567/

* Michael James: http://www.imdb.com/title/tt0059903/

* Guido Anselmi y Claudia (Cardinale): http://www.imdb.com/title/tt0056801/

* Marcello Rubini: http://www.imdb.com/title/tt0053779/

* Louis de Pointe du Lac: http://en.wikipedia.org/wiki/Interview_with_the_Vampire

Y hay otro, pero... Por por el momento es secreto.

 
At 12:39 p. m., Blogger Alvy Singer said...

Jajajajaja. Dios y yo todo el reato pensando en el buffyverso Pues claro! Mario Bava y su maravilloso giallo.

Es (casi) vergonzante, sólo había reconocido a los dos últimos: el periodista Rubini no se olvida (cada vez que veo ese nombre... es como si sonara Nino Rota) y el último es un vampiro decadenté que siempre lo tengo en mente.

Me dolió no reconocer al Michael James de What's New Pussycat (oh-oh-oh) ni a Guido/ Claudia de 8 y mezzo.

Muchas gracias, de nuevo.

¡Un saludo!

 
At 1:02 a. m., Anonymous Anónimo said...

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At 12:34 p. m., Anonymous Anónimo said...

Keep up the good work »

 
At 11:35 p. m., Anonymous Anónimo said...

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