What if... el mundo al revés?

viernes, agosto 04, 2006

The Filthy Life (Prólogo)

Tres cosas que todo el mundo debería saber sobre los italianos:

1. Su manera de hablar inglés es jodidamente curiosa. Por ejemplo, no saben pronunciar las haches y casi suspiran las eses. Si a eso le sumamos el hecho de que casi todos con los que he hablado hasta ahora estaban bastante borrachos, me está resultando difícil entenderles una mierda.

2. Conducen como malditas cabras locas. Lo cual no es necesariamente un problema.

3. Comen demasiado ajo, en todas las comidas, a todas horas. Lo cual sí es necesariamente un problema.

Dejad que os explique un poco el punto número 3: casi todas las variedades de pasta que sirven aquí en Roma llevan ajo. Tagliatelle, tortellini, penne y todos esos estúpidos nombres que tienes que pedir en los restaurantes. El hecho de que esta gente base su dieta en la pasta significa que hay una buena probabilidad de que uno de cada tres romanos que pasean una noche por la strada (calle, perdón, calle) lleve una importante cantidad de ajo en la sangre. La puta que me comí el otro día, por ejemplo, parecía que se había cenado veinte cabezas antes de salir a hacer su ronda. En serio.

Creedme cuando os digo que estuve a punto de morir. Joder, nunca había sentido que me llegaba la hora de esa manera, ni siquiera aquella vez en Praga. ¿Sabéis lo que es sentir que te arde el estómago? ¿Sabéis lo que se siente al tener que vomitar como una maldita larva cada quince minutos? ¿Sabéis lo que es llegar a plantearte el suicidio como única salida posible al mundo de dolor y mierda en el que te acabas de meter? Por supuesto, leí el nombre de la puta en su carnet de identidad y desmembré a toda su familia, pero no creáis que eso ayudó. Para nada. La estaca era la única solución posible. Joder, estaba en un buen lío.

Dru. Ella me salvó.

Bueno, no me salvó gracias a sus cuidados médicos (de hecho, parecía que disfrutaba con mi sufrimiento), pero me salvó su mirada. Su olor. Sus labios. La misma pasión desatada que me invadió el día que la conocí en aquel callejón, el día que me dio la vida. Dru miraba a la luna y decía: Va ha haber sangre muy pronto, pequeño Spike. No puedes marcharte aún. Y yo, por supuesto, no podía marcharme.

Pero ahora estoy bien. En serio. Estoy completamente recuperado, disfrutando de los placeres de la dulce vida romana en este año de Nuestro Señor de 1963. Dru tenía razón: va ha haber sangre. Lo que significa que, en el futuro, pienso ser más cauteloso.

2 Comments:

At 7:40 p. m., Blogger Ike Janacek said...

:D ¡Bravo!

 
At 12:30 a. m., Anonymous Noel said...

Gracias, Ike. No ha hecho más que empezar...

 

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